El 16 de febrero de 1997, escribi esto en uno de mis cuadernos. Hoy reencontre esa página, y quiero compartirla con vosotros, en honor a un ser muy querido que alegro mi vida durante mucho tiempo. 

Una gata, blanca y negra llamada Pichiruchi. Ella sigue viviendo en mi memoria y en unas cuantas cuartillas y escritos , que tal vez, poco a poco vaya trayendo a este mi rincón.

"Cuando regresamos de Sant Feliu encontré a Pichi practicamente agonizante. ¡Que triste!

Que tremendamente triste con sus ojos negros, que antes eran dorados. Su armazón de huesos apenas recubierto por su piel blanca y negra. Y su mirada...

No sé cuantos días más seguirá con ese poquito de vida, cuantos días más sus ojos, dos pozos de angustia me buscarán entre las sombras. Su cabeza se recostará en mi brazo, sin fuerzas para hacerlo en mi hombro.

Se esta despidiendo de todo, y yo aún no tengo valor para acortar esa despedida.

Pichi.

Mis seiscientos gramos de gata jugando con mi pluma...

                                        ..............................................

El veterinario me dijo con palabras corteses que no podía hacer nada. Es decir me dijo todo lo que podía hacer... y que no serviria de nada.

Ni para prolongarle la vida, ni para aliviarle el dolor

Fue amable gentil y cariñoso.

Supo por que ella era Pichirurchi y que queria decir su nombre

Todo cuanto se encierra en la palabra "Pichiruchi"

 

En el recuerdo tantos años despues.