Esta es la playa donde se remansan

los restos de todos los naufragios

las algas flotantes, arrancadas

por recios vientos y arrastradas

por las mareas, acá se depositan.

 

Sobre la arena, en la falsa calma

que precede a otra tormenta

se acumulan los despojos

que el mar, ahíto, vomita.

 

Luciendo aún por la humedad

marina, botes y plásticos,

la actual basura,

 se mezclan con los leños embreados,

restos de hundidos bajeles

y con el verde marrón de los sargazos,

vegetación de las profundidades, afloradas

arrancadas y vertidas a este rincón

a este remanso.

 

Algunos peces,

ahogados en el mar,

o prisioneros de trebejos olvidados,

agonizan o se pudren, y al festín

acuden presurosos los cangrejos,

que a su vez, se esconden de los alcatraces.

que, avizores,  vuelan bajos

buscando, ellos también, su sustento

entre las revueltas arenas de la playa.