En ocasiones la llamada de las letras es imperiosa. Siento la necesidad de escribir, igual que otros sienten la necesidad de apostar o de jugar con la velocidad, de beber, o en el caso de los tíos de "irse de putas" 

En mi opinión esas necesidades esas pulsiones pueden, deben controlarse, pero es muy cierto que no siempre se controlan.

Si no fuera porque mi vicio mayor es la lectura, tendría aún más cientos y cientos de paginas emborronadas, una cosa lleva a la otra, pero en ocasiones, el leer impide el escribir, no se pueden hacer las dos cosas a un tiempo, bueno, tambien es cierto que algunas personas lo consiguen, dejando los libros adornados con comentarios  marginales.

Siempre me pareció una falta de respeto hacía el libro, pero esa actuación, tan denostada por mis profesores en primaria, es el origen de documentos muy curiosos, que son el acta de nacimiento de algunas lenguas romances, el caso de las Glosas Emilianenses en el Castellano o la Epístola de Organya en el catalán.

Así pues algún monje, algún letrado ilustraba o comentaba los libros que caían en su mano, y además lo hacía en la balbuceante lengua del pueblo, en lugar de hacerlo en latín, que era la lengua oficial y en la que estaba escrito el libro.

Si, se puede leer y escribir a un tiempo.

Es bien cierto que todos lo hacemos, pues cuando trasladamos a letras nuestros pensamientos también las leemos a medida que surgen de nuestras manos. En ocasiones esta segunda, o primero lectura lleva a la eliminación, antes con la goma, tachaduras, o bien directamente rompiendo la cuartilla.

Pero ahora con los PC, prescindimos del papel, de la estilográfica o del bolígrafo y es la pantalla quien recoge nuestras disquisiciones, y el teclado nos ofrece siempre tentador la posibilidad de borrarlo, SOLO APRETANDO UNA TECLA.

El suicidio del texto es aquí más rápido. Más inmediato.