La muerte de Pepe Rubianes nos llego como un mazazo.

El es/era un habitual, un referente en los escenarios barceloneses, el tipo ocurrente, inteligente, extravertido, lenguaraz, onomatopeyico.

Rubianes, solamente.

 

Solamente pordía ser el quien se atreviera con todo, y con una gracia y una naturalidad increible.

 

Contrasta su caracter extravertido con la discreción con que se no/celebraran sus exequias.

 

Algunos actores, recuerden a Marsillach, Fernandez Gómez, fueron objeto de una teatral despedida, en el escenario dle teatro donde cosecharon sus grandes exitos. Contrasta esto con José Rubianes, Pepe para todos.

 

Avisos en las esquelas dando cuenta de su fallecimiento, y de lo privado de las exequias, sin decir tan solo donde se llevaran a cabo, ni si es por expreso deseo del finado, (ya sabeís todos esos lugares comunes de la literatura funeraria) o de su apenada familia.

 

Solo quisiera hacer un último juego de palabras, homenaje a Pepe. Su ultima actuación tiene lugar en la obra Spamalot, en la que puso voz a "Dios"

Es posible que al llegar a su presencia, si llega y si tal presencia existe, compruebe lo acertado de la interpretación, o que Dios era tan cachondo como el.

O más.