Ocupa hoy la actualidad deportiva, los avatares del Sr. Calderón, hasta hace unas horas Presidente del Real Madrid.
Ahora delante de tan preciado título tiene que colocar dos letras que encierran en si mismas la diferencia que hay del ayer al hoy.
Pero con todo lo malo que eso es, lo peor es tener que tragarse sus propias palabras, tan recientemente dichas que no es necesario exhumar hemerotecas para encontrarlas, mas bien seguían aún flotando en el espeso aire de las salas de prensa. Sus ecos no se habían perdido aún no ya en el espacio, ni en la memoria.
Bastaba sacudir un poco los cortinajes para que allí pegados a las telas resonaran sus frases grandilocuentes. Posadas sobre las pinzas de los pinganillos resonaban aún, y su eco como una reverberación caían de nuevo sobre el señor Calderón.
Tiempo hacia que no presenciabamos una tragicomedia como esa.
Este es un momento en que las situaciones son tan variables, las certezas tan escasas, la fortuna tan mudable, que nadie puede emitir sentencias como las del señor Calderón, sin temor de que le ocurra lo mismo que a el.
¿Quien nos asegura de que el omnipotente presidente de una asociación, sea deportiva o financiera estará siempre al resguardo en tan privilegia da situación?
Ha sido una caceria de P.P J. Ramirez
¿De Pedro J?
¿Pero ese no se dedicaba a Rajoy en esclusiva?
Hola Julia, me paso por tu casa para saludarte, y llevar la contraria.
Pobre Calderón, un mentiroso cazado es lo más triste que hay. Casi siempre se miente por egoismo que es una manera excelsa de amor propio o como dicen ahora los psicólogos, autoestima, ¿qué otra puede haber que la propia?, estima digo, es siempre la más sincera. Al menos quien miente a los demás no se miente a sí mismo. Era un hombre sincero, mentía a todos, dirán en su sepelio.
Bona nit.