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La Coctelera

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La casa (2)

 

Me acerque al edificio principal, que surgía de la tierra apoyando una de sus paredes en un saliente de roca. El portón de madera labrada y claveteada estaba cerrado, como cerradas estaban sus ventanas a y atrancados sus porticones.

 

El sendero hacía la casa estaba señalado por unas losas de piedra pulida. A ambos lados de la puerta unos bancos de piedra, adosados a la pared, servirian quizá en tiempos pasados de estribo para alzarse a las caballerias, ahora eran una amable invitación al sosiego, como todo el paisaje que le rodeaba.

 

Detrás de la casa se iniciaba una suave pendiente que llevaba a lo alto de la colina, ya muy próxima, y desde ella se oteaban otras colinas que se tendian en suave gradación cerrando el paisaje al fondo la imponente masa de los Pirineos, alguno de ellos guardando aún algo de nieve en sus cimas.

 

Los robles y encinas llegaban hasta la fachada posterior  y solamente respetaban la espaciosa era que se extendía entre las dos edificaciones.

 

La casa (1)

 

 La primera vez que vi aquella casa fue para mí una revelación. Supe que me estaba destinada, aún desde antes que yo naciera, por que sus piedras, piedras de lava rojiza, me llamaban con la fuerza cósmica que latía inmóvil en cada uno de sus núcleos, antaño ígneos, y ahora sedentes.

 ¿Por  que tome aquella senda de las boscosas colinas?

 Sería muy simple decir que fue una casualidad... 

Bien de alguna manera hay que llamarlo,

 Aquel día llegue a Olot, con la idea de visitar a una vieja conocida, que estaba residiendo ocasionalmente en los alrededores de la capital de la Garrotxa, en una urbanización próxima, asentada en una colina una de tantas colinas volcánicas que rodean el núcleo antiguo de la vieja ciudad.

 Las indicaciones recibidas de Carmen, me señalaban que debía de tomar la carretera de Santa Pau, y al poco de salir de Olot girar en una de las primeras desviaciones a la izquierda, 

 La belleza del paisaje debió de despistarme, o bien no me fije bien en el camino, lo cierto es que antes de darme cuenta ya había llegado a Santa Pau, y dejado atrás, las referencias recibidas.

 Volví atrás y ahora si fui buscando cuidadosamente los desvíos, a fin de no prolongar la búsqueda de Batet, que es el nombre de la pedanía donde vivía Carmen, pero aquel día debía de estar especialmente torpe, o tal como pensé tantas veces después, aquella casa me estaba aguardando.

 Yo debía de llegar a ella.

  Al poco de dejar atrás una alameda, vi un desvío, era el tercero o el cuarto por el que pasaba, una casa de piedra junto a el y luego el camino proseguía ladera arriba.

 Debí volver atrás cuando finalizó el camino asfaltado y empecé a rodar por una senda de tierra apisonada, pero la dificultad de la maniobra en tan estrecho lugar no me lo permitió, y seguí adelante pensando que en algún lugar encontraría espació suficiente para dar la vuelta al coche...

  Y efectivamente así fue.

 El camino concluía ante una explanada  casi en lo alto de la colina, ocupada por dos edificaciones de piedra, una frente a otra...

 El aspecto amable del lugar se veía subrayado por las flores que crecían espontáneas en unos setos a un lado y otro de la casa principal. Las paredes  piedra volcánica, como la mayor parte de las casas de labranza de los alrededores, como la propia colina sobre la que se asentaba.

  La que era la casa principal estaba como hundida en la roca, que a la espalda de la misma formaba una rugosa pared.

 Construida aprovechando un desnivel de la roca, prácticamente fundida con el paisaje, abría sus puertas y ventanas a poniente, dando frente a la otra edificación que no era sino el pajar, amplio pajar destinado a almacenar las cosechas, y que se abría en un arco amplísimo, en una de sus paredes y tenía las otras tres ocupadas por muros de piedra volcánica, con el color chocolate propio de las casas de la Garrotxa

 El lugar respiraba paz y  tranquilidad, y un cierto halo de tristeza, con la tristeza que emana de todas las casas cerradas, abandonadas.

 Descendí del coche, y mis pies hollaron una tierra a la que estaban destinados, o quizás era aquella tierra la que me estaba destinada...

 

 

Pichi, es /fue una compañera y amiga durante casi 20 años, Los que paso a mi lado desde que me regalaron un rebujito de piel negra y blanca con los ojos como dos esferas doradas.

Su nombre tomado de una historia de Mafalda, entonces tan de moda, recordaba como en una palabra se pueden resumir cientos de ellas: Preciosa, adorable, encanto, mimosa... poseis seguir dicendo y resumirlas todas en Pichiruchi,

Claro puestos a resumir  la llamaba Pichi, salvo en momentos solemnes en que el nombre completo se imponia.

Las primeras semanas dandole el biberon como a un bebe, pues es lo que era, luego enseñandole a ser una gatita limpia y educada, que siempre lo fue, pero con mucho caracter.

Compartio conmigo veinte años de vida, en los que hubo de todo, momentos de soledad, en los que no se apartaba de mi, de estudio, en los que rivalizaba con los libros y los apuntes, momentos dificiles en loa que me consolaba o dificiles para ella en los que debio soportar los celos de otras personas, acostumbrada como estaba a mi compañia tan solo.

Luego los últimos meses de su vida, en que fue languideciendo, en que todas las enfermedades de la vejez la atraparon entre sus garras, y la redujeron a un saquito de piel y huesos.

Ahora esta enterrada bajo un rosal, y las flores que brotan de el, son para mi un mensaje perfumado de mi vieja amiga.

Mi refugio

http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/medium/450439.jpg

 

Durante años he cambiado

los atardeceres deslumbrantes

por resmas de papeles,

panoramas de letras

recorriendo con sus trazos,

más o menos armoniosos

la lisura de una página.

Con sus margenes anchos o angostos,

sus periodos ampulosos

o deslavazados.

 

Avanzando entre expedientes,

documentos, pantallas informáticas,

avizoraba la vida

que discurria o se escondía

entre ellos.

 

Yo misma participaba

de la tarea de procesar,

discernir, multiplicar,

y en ocasiones

me sentía feliz, e incluso realizada

cuando más allá de los limitados

horizontes de mi mesa.

adivinaba una repercusión positiva

en mis actos.

 

Cuando creia contribuir minimamente

a impartir justicia,

a retribuir una conducta honesta.

 

Son muchos años sin bellos atardeceres

con amaneceres en que, en lugar de buscar

la luz del sol resplandeciente,

el café y el camino del trabajo

eran mi horizonte

y mi destino.

 

De un tiempo pasado, de  un tiempo servido.

 

En ocasiones tras leer un poema, o un articulo se nos ocurren comentarios, que como hacemos con frecuencia en un blog, estan más o menos relacionado.

Tras visitar una exposición en que se profundizaba, poco, en la figura de Jaime Gil de Biedma, nos entregaron un pequeño libro con alguno de sus poemas.

En la portada una foto del poeta, con un ciervo,

Y allí inicie mi dialogo postumo con el.

En la portada

un recuadro como una ventana

a la que se asoman

Jaime y un venado.

Un venado que muestra

su cerviz coronada

y sus ojos de mirada

entre timida y confiada,

como la tuya.

Y tu, Jaime, tu

sin aearte del coche

tiendes tu mano abiertsa

firmando la paz con el

y con la naturaleza toda.

Jaime Gil de Biedma, poeta oculto, amigo, maldito, proscrito,

ahora al cabo de los años ¿recuperado?

BRINDIS

Dejamé hundirme hasta el fondo

sumergirme en tu copa de rojo vino

y sentirme espuma de mosto,

alegre, alegre, bullente, viva, feliz.

Bebem con el, embriagate de mi,

y fundeme contigo

por siempre más.

 

 

Por diversas fuentes llega a mi conocimiento la siguiente noticia:

 

Una mujer iraní de 30 años A.B., que quedo ciega cuando un pretendiente despechado al que rechazo como esposo, le arrojo acido a la cara, el año 2004, podrá aplicarle al laye de talión, que el ordenamiento jurídico iraní acepta.

La joven que vive en Barcelona, donde ha sido sometida a diversas operaciones quirurgicas en los ojos y en el rotro, explico a EFE, se dispone a viajar a Iran para aplicar personalmente la sentencia de los tribunales iranis.

A.B. rechazó la petición de piedad de su verdugo, quien solicitó que si no le perdona, que le maté, pero que no le deje ciego.

A.B.  recuerda que el no tuvo compasión con ella. cuando la espero durante horas para quemarle la cara y dejarla ciega, además añadió que el será afortunado pues "Será anestesiado antes de que le arrojen cinco o diez gotas de acido en los ojos, será facil para el"

Según la legislación irani ella solo podrá cegarle de un ojo, si no paga antes 20.000 euros por ejecutar la sentencia de forma total, ya que las leyes iranis establecen que la mujer vale la mitad que el hombre"

 

Ante semejante acumulación de horrorews, no sabe una que la duele más si que se llame ley a "eso" o que una persona cinco años después de sufrirlo este dispuesta a aplicar por su propia mano semejante sentencia.

 

Aqui si que lo de "ojo por ojo y diente por diente" cobra su autentica valor y el resto de normas civilizadas son ignaoradas sistemáticamente.

 

Me gustaría saber si los años de residencia y cuidados sanitarios en Barcelona han sido sufragados por el gobierno iraní, que no es precisamente pobre, por el causante de las lesiones o por alguna ONG española que tuvo piedad de una persona que ahora exige venganza.

Es evidente que la victima esta cegada, por el acído y por el odio.